sábado, 16 de mayo de 2015

Mundo Maya


Los científicos alemanes vendrán a buscar el supuesto tesoro en Río Dulce, Izabal. Foto: Archivo/S.21
Berlín. Así lo anuncia hoy el rotativo alemán Bild, patrocinador de la expedición, de la que forman parte también dos de sus reporteros, un fotógrafo, un cámara de televisión y un submarinista profesional, que se sumergirá en las aguas del mayor lago guatemalteco para tratar de localizar el tesoro de ocho toneladas de oro puro.
Rittsteig asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducen a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal.
"El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirmaba Joachim Rittsteig, desde hace 40 años estudioso del documento, en declaraciones que publicaba ayer el rotativo alemán Bild.
Profesor emérito de la Universidad de Dresde y autor de varias publicaciones sobre la cultura maya, el experto subrayó que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes".
El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona.
El experto alemán en la cultura maya calcula que "solo el valor material del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares).
El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años.
El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales.
Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos.
El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Siglo xxi 28/02/11 
Periodico  SIGLOXXI



miércoles, 18 de marzo de 2015

Los 400 años del Testamento del Pedro Manuel, "El Griego" 1613



     Los 400 años del Testamento del Pedro Manuel “El Griego”

 22 abril, 2013
Publicado  en Artículos

el Dr. Huertas muestra la 2da. edición de su libro

Amigos, los peruanos este mes estamos celebrando un acontecimiento muy importante para nuestra Bebida de Bandera, pues el 30 de abril de 1613 un acaudalado señor, don Pedro Manuel, apodado “El Griego (nacido en la isla de Corfú de Grecia) morador de la Villa de Valverde (así se denominó Ica en su fundación) quien luego de encomendar su alma a Dios, legó una serie de propiedades y bienes a diversas personas en su testamento, el que figura dentro de los documentos del Protocolo N° 99 y que fuera redactado por el escribano Francisco Nieto, tal y como lo muestra el historiador e investigador don Lorenzo Huertas Vallejosen su apreciable libro “Cronología de la Producción del Vino y del Pisco. Perú: 1548-2010″, publicado por la Editorial Universitaria de la URP: “… fue en el Protocolo de 1613, donde encontré la escritura del testamento del griego Pedro Manuel tal vez el primer productor de aguardiente de uva de Ica”. (p. 40) Huertas al transcribir el testamento (del cual copiamos textualmente un extracto) muestra como el griego lega: mas 30 tinajas de Burney y llenas de aguardiente que ternan ciento y sesenta botixuelas de aguardiente…. mas un barril lleno de aguardiente que ternan treinta botixuelas se la dicha aguardiente… mas una caldera grane de cobre de sacar aguardiente con su tapa e cañon dos pultayas la una con que passa el cañon y la otra sana ques mas pequeña que la primera… mas siete tinajas de burney y de sangley bacias (sic)….

En otra parte de su obra, en la página 87 Huertas nos dice: “… Pedro Manuel “el Griego”, a inicios del siglo XVII, tenía una “caldera de hacer aguardiente”. en otros documentos se mencionan ollas, pailas o pailones. Si bien estos instrumentos son los que se mencionan en los siglos XVI y XVII, su uso ha continuado”. Luego en la página 94 menciona: “Pero hay más; en el testamento… se mencionan tinajas de Sanglay y Burney llenas de aguardiente”.

entrevistando al Dr. Lorenzo Huertas Vallejos

Pues bien, estas y otras evidencias refieren a la antigüedad de nuestro Pisco, pues si meditamos un poco y tenemos en cuenta que ya en 1613 Pedro Manuel “El Griego”, estando en los últimos momentos de su vida ya había legado sus botijuelas de Burney que contenían esa inigualable bebida alcohólica hoy conocida como Pisco, ello implica que desde hacía varios años existía y se comercializaba el Pisco, y teniendo en cuenta además los tiempos que requiere la vid para ser cultivada, cosechada, y el necesario para que los primeros brotes den sus frutos y posteriormente se extraiga de ellos el preciado aguardiente, el que como ya es bien sabido, debe reposar no menos de 3 meses luego de ser destilado, ello nos hace presumir que el Pisco se había elaborado desde mucho antes de 1610, vale decir, que tiene más de 400 años desde que se destilaron los primeros litros de nuestra espirituosa bebida.

Por esta razón y atendiendo a la importancia que tiene para nuestro país el trabajo minucioso, concienzudo y prolijo del Dr. Huertas, se están organizando algunas actividades conmemorativas de tal evento histórico, motivo por el cual en el Museo del Pisco deParacas se va a realizar un homenaje a don Lorenzo Huertas, que incluye una significativa ceremonia en la que el investigador primero brindará una conferencia magistral sobre el aludido testamento y su relevancia, tras la cual se develará su fotografía y se le incorporará alSalón de la Fama del Museo del Pisco, primero y único del país.

Por ello amigos, este año celebramos los 400 años del mencionado y muy valioso testamento y los invito a acompañarnos en esta celebración y merecido homenaje a tan ilustre investigador, por lo que acompaño a este post la esquela de invitación que hemos preparado.



 Gabriel Panagiosoulis

sábado, 21 de febrero de 2015

Griegos en America Latina #2


                                               Segunda parte 

George desarrolla una importante actividad en relación con el Consulado griego y empieza a participar en la Cámara de Comercio de Valparaíso. 
En esta época inicia la tradición de los MIERCOLINOS, con sus amigos Sres. Bermúdez, Serrano y Collovic.


Gabriel viaja a EEUU a su Provenía para casarse con May Plastropoulos, amiga de los Malandre e hija del gerente del Banco Helénico de N.Y, donde él había trabajado antes de viajar a Chile. 

El año 1933 George arrienda la casa del Sr. Petrinovic en el Paseo Yugoslavo frente al palacio Baburizza, donde pudo albergar a casi toda la familia que viajó desde EEUU. 
Fueron años de intensa actividad intrafamiliar: los almuerzos y sobre todo las comidas, eran verdaderas asambleas. 
En lo social, esta casa fue muy significativa para los niños, los primos y también para ampliar la concurrencia de los “Miercolinos”.

En 1934 Gianoli-Mustakis decide comprar los fundos Trinidad y Lliu-Lliu en Limache, que también son un hito en la convivencia familiar y la relación con la familia Gianoli, ya que todos concurrían los feriados y vacaciones. 
En la firma reinó la más completa unión y comprensión entre los socios. El clima era de confianza mutua. 

La década del '40 trajo grandes cambios debido a la política laboral del gobierno del frente popular. 
Se venden las haciendas de Limache y la casa del paseo Yugoslavo, para trasladarse a una más reducida en Caleta Abarca. La casa de Caleta Abarca fue el escenario de juventud y alegría en la familia. 

Con el cambio se inicia otro negocio, la “Fábrica Nacional de Carburo S.A.” 

La condesa Smecchia y su hija Ivonne establecen una profunda amistad con George, acompañándolo hasta su muerte.
Nena conoce a Homero Anastassiou y se casan en Chile en 1943 en Recreo en la casa de Don Gabriel, siendo un gran acontecimiento para la comunidad griega. Después se radicarán en La Serena, donde Homero (Pepe), se dedica a las conservas y jugos de frutas entre lo que destaca el desarrollo de la Papaya, con muchos premios en las ferias Internacionales europeas.


En esos años nace en Valparaíso, Alejandro, hijo único de Demetrio, el mayor de los Mustakis Dragonas. Algo después nacen Celia, Ana Maria, Patricia Orphanopoulos nietas mayores de Denis Mustakis Dragonas.

La descendencia extranjera de los Mustakis Dragonas, los hijos de Peter; Lillian, Steve, Peter y Carry nacidos en Nueva York se radican afuera junto a sus hijos quienes visitan Chile solo años después esporádicamente. G
eorgia casada con Nico enviuda y se queda en Grecia sin hijos.


Marigo Mustakis Dragonas y sus hijos Dimitra, John y Constantino ( Dino) originalmente nacidos y educados en USA se vienen a Chile y después de sucesivos viajes deciden quedarse en Chile por un tiempo. 
Constantino se casa con Inés Schiapacasse y del matrimonio nacerán Jorge y Sergio quienes a su vez aportaran una importante descendencia chilena. 

Doña Mary mantiene en esos años una actividad social continua y sus fiestas de año nuevo eran un “Must” viñamarino.


Eran los años de los gobiernos radicales.

Después del termino de la Segunda Guerra Mundial, se fueron abriendo grandes oportunidades para las exportaciones y SAFCO, la Cía. Frutera Sud-Americana (adquirida en los años 30 a Don Andrés Toledo) encuentra grandes espacios en Ecuador , U.S.A. y Europa 

En 1950 Don George compra la casa de calle Álvarez 368,( actual Casa Italia ),y desarrolla una intensa actividad social, empresarial y diplomática, siendo presidente de la Cámara de Comercio de Valparaíso, Decano del cuerpo consular y Cónsul general de Grecia en Chile como así Director de varias empresas . 
Se casa con Ivonne en una ceremonia civil muy sencilla y familiar. 

Cocho termina sus estudios de Ingeniería Química en Estados Unidos y vuelve a Chile en el año 1951, para trabajar en Carburo y Metalurgia, además de la Cía. Minera Maipo.

Durante este periodo George e Ivonne viajan varias veces a Europa. 
Los barcos para el transporte naviero son parte de estos viajes, consiguiendo importantes socios armadores Suecos y Noruegos. 
Don Antonio Gianoli, gran amigo y fiel socio, muere en una visita a Uruguay.


Su único hijo, Ciro, le sucede y con ello se incorporan Gabriel y Cirilo a los negocios familiares. 

Pepe y Nena vuelven a Santiago en 1951 donde se instala con su fábrica de jugos y conservas “CERES”. 
Durante esos años nacen los nietos Patricia,George y Daphne quienes pasan gran parte de su infancia en la casa de Álvarez. 
Su abuelo les dedica muchas horas que los marcaran con rasgos permanentes. 
El amor por la belleza, las tradiciones, el idioma Griego, la religión, el respeto y la responsabilidad son parte de los valores transferidos durante esos años.


Nena desarrolla su talento artístico abordando la pintura, cerámica y orfebrería entre otros. 

Ismini nace en diciembre de 1960 y esto último fue una tremenda alegría para Don George quien a fines de 1962 muere a los 71 años. 
Su funeral se desarrolla con un acto multitudinario participando personas de todos los credos y condiciones sociales, demostrando la gran admiración y amor a su persona.
Gabriel Panagiosoulis

martes, 20 de enero de 2015

Griegos en America Latina



Primera parte:
 

George Mustakis Dragonas , hijo de Constantino y Elena, nace el año 1891 en Grecia, en la isla de Cefalonia. 
Dendrinata, su pueblo natal es una preciosa caleta pesquera de aguas turquesas, en las vecindades de Itaka, donde Ulises llegara de sus travesías veinte siglos atrás. 
El núcleo familiar Mustakis dirigido por Don Constantino y Elena conformaba una familia de siete hermanos, de los cuales George era el cuarto hijo. Este se forja entre el comercio y los sueños. 

Era el duro siglo XIX para una Grecia que iniciaba sus pasos de la independencia del imperio Otomano, que ocupara sus territorios por mas de 400 años.
Los Mustakis Dragonas llevaron una vida simple y ordenada, y una educación marcada por la religión ortodoxa. 
Todos crecieron rodeados de una maravillosa naturaleza, bañada por el mar jónico, pero con escasez en recursos y facilidades. 

Desde sus primeros años George demostró su CAPACIDAD, BUEN CRITERIO, ORDEN y APLICACIÓN que serían las cualidades que le acompañarían toda su vida y serían proverbiales en él. 
En la adolescencia su padre lo envía a estudiar a Alejandría, Egipto, para educarse en Comercio además de aprender idiomas (ingles y francés).
De vuelta a Grecia, postula y es aceptado en RALLI & BROS., la más prestigiada firma internacional griega, dedicada a los cigarros y especies, con sede principal en la India.

Por problemas relacionados a la guerra, su familia lo envía a Odessa, Rusia, para comprar queso, granos y otros productos comestibles y así intentar recuperar los negocios de abarrotes que la familia tenia originalmente con ese país. 
En Odessa, el puerto más importante del Mar Negro, George arrendó un sótano que usaba de bodega y habitación. Contaba con “un traje de fiesta” que le permitía ir a la Opera y participar de fiestas de la comunidad Helénica local, donde conoció a quien fuera más tarde su suegro, el señor Kotsilini. 

Posteriormente y tras la difícil decisión de dejar atrás su tierra natal, toda la familia comienza a emigrar a Nueva York (Brooklyn) para seguir en el negocio de alimentos. 
La estadía en Estados Unidos significó que todos aprendieran inglés. La familia creció con sobrinos norteamericanos. 
George, con su afición a la Opera era asiduo del Metropolitan Opera House, donde conoció y se encanto con la soprano Claudia Muzio. 

Buscando ampliar los negocios y para no toparse con sus hermanos mayores, en 1920 George viaja a Chile para comprar aceitunas de Azapa. 
Estando en Arica le interesa comprar ajos y se encuentra con don Andrés Toledo, socio fundador de una de las fruteras más importantes de la época, radicada en el puerto de Valparaíso. 
Al Sr. Toledo le llamó la atención este distinguido señor de blanco que baja del barco. Lo contacta con don Antonio Gianoli y de este primer encuentro nace la firma GIANOLI MUSTAKIS & Cía., en 1922.
Hacia el año 1924 los negocios van bien, y la firma recién formada ya se había convertido en unas de las principales exportadoras de Chile en su ramo, fruta seca de Serena y Ovalle exportada a toda América. 
Con el tiempo llegan también a Chile Don Ciro Gianoli y Don Gabriel Mustakis, quienes se integran a la Compañía.

Con sus 33 años y una posición social y económica acomodada, George tenía que seguir las tradiciones y casarse en Grecia. Teodoro Malandre, su cuñado neoyorquino, lo acompaña a la “PROXENIA”. 
En su paso por Dendrinata, Cefalonia, conoce a Elena Kotsilini y decide casarse con ella anulándose el matrimonio pre convenido. 

De vuelta en Chile, la pareja arrienda una casa en Av. Brasil , en Valparaíso, donde nace Constantino en 1926.
Luego seria el paseo Atkinson, donde nace Elena en 1927. Por enfermedad de su esposa Elena, George queda solo. 
Trae de Grecia a la Sra. Euridiki Mustakis (familiar lejano) como institutriz de sus hijos.

Continuación  


Gabriel Panagiosoulis 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Feliz y próspero año nuevo


                                 Feliz y próspero año nuevo 2015
                                   Atitlan Guatemala


…Las ventanas de la celda estaban  cubiertas con rejas y una doble malla de alambre. Pasaba su tiempo mirándolas, el tiempo no tenía ninguna importancia para él. El  reloj había parado de contarle las horas, no le importaba que hora era, o que día, o que mes, otros se habían encargado de medirle el tiempo, de su libertad.
Las noches eran más consolables que los días. Dejaba su mente libre, salía de su cuerpo y viajaba como pájaro. Era su maná, el espíritu de libertad que mantenía la llama de la esperanza. Por las noches cuando no podía dormir, cuando no se oía nada más que los ronquidos  de los demás, se levantaba en la punta de sus pies, y caminaba hasta la ventana. Las rejas habían tapado la vista, pero en la esquina derecha, la malla de alambre tenía un agujero que se podía ver detrás de la superficie de vidrio. Pegaba su ojo a ese agujero y miraba, era increíble, las cosas que cabían en este diminuto  agujero.    
Le parecía que había abierto el cielo,  altos rascacielos se habían engendrado en la isla de Manhattan y trataban de ahogarla. Las ventanas alumbraban con una luz amarillenta, otras con luces blancas y de colores fosforescentes.  Luces que tomaban la forma de las ventanas, unas redondas,  otras rectangulares y otras cuadradas, y al tope luces en formas cilíndricas. Todas juntas, daban la impresión de un tejido de encajes.  Veía la lucecita  de la boya, que alumbraba como una luciérnaga, y oía su campanita tocando según la mecían las pequeñas olas del mar. Su propósito era, para guiar los barcos en la oscuridad de la noche. A media noche se oyeron las sirenas  de los barcos anclados en el puerto de Nueva York que  daban la bienvenida de  nuevo año. Era un año más que entraba, un nuevo año  lleno de esperanzas.
Así pues, les deseo a todos mis lectores y visitantes de mi blog  que tengan un próspero y feliz año nuevo 2015, no pierdan las esperanzas, siempre hay una ventana abierta para todos, para todo el mundo   de esperanza y felicidad.
Antigua Guatemala

Muchas gracias por visitar mi blog.
Gabriel    Panagiosoulis  



viernes, 12 de diciembre de 2014

En el techo de America


En el techo de América
Desde este año, las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto están unidas por el teleférico urbano más elevado del mundo.

 TELEFÉRICO 



Foto Prensa Libre: EFE

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Los habitantes de La Paz presumen, desde este año, de contar con la red de transporte público más alta del mundo, un teleférico urbano cuyas cabinas se deslizan de manera silenciosa, y cuelgan de las laderas de Los Andes a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar.
Desde que se inauguró la primera fase en mayo pasado y la segunda en octubre, el teleférico ha transportado a millones de viajeros. Solo en los primeros dos días de funcionamiento subieron 57 mil personas.

Aunque inicialmente este teleférico fue ideado para mejorar el caótico transporte paceño, aún hay muchas familias que lo ven como una atracción turística.

"La gente sale —de la cápsula— como si hubiera subido a un platillo volante. Muchas son personas que jamás han viajado en avión o el metro", explica el ingeniero español Javier Tellería, presidente en Bolivia de la empresa austriaca Doppelmayr, responsable de su construcción.
Al profesional español le sorprende que los pasajeros bajen "muy tranquilos, sin vértigo", a pesar de que las estaciones se encuentran a una altura mayor de lo habitual, ya que están por arriba de los edificios. La explicación quizá sea que los paceños están acostumbrados a los inhóspitos 4 mil metros de la altura de su ciudad.

De ciencia ficción
Las torres metálicas de esta infraestructura se erigen casi como una escena de ciencia ficción entre las miles de humildes viviendas que cuelgan de las laderas de La Paz. Las cabinas de colores verde, rojo y amarillo, como la bandera de Bolivia, dan un toque futurista.


Los expertos en urbanismo creen que el teleférico puede cambiar no sólo el paisaje urbano, sino también el funcionamiento de la ciudad, algo que ya ha ocurrido en otras urbes latinoamericanas, como el caso de Medellín, Colombia.
Cuando el proyecto esté completo, el sistema de transporte abarcará una red de diez kilómetros, con tres líneas, once estaciones y 77 torres, con una inversión total de US$235 millones. Cada línea podrá trasladar hasta 3 mil pasajeros por hora gracias a las 443 cabinas, cada una con capacidad para diez personas.

El teleférico no es solo patrimonio de los paceños, ya que también une la vecina ciudad de El Alto. Entre ellas se desplazan a diario unas 440 mil personas y hasta ahora estas urbes solo estaban unidas por la única autopista del país, donde frecuentemente se producen bloqueos y protestas ciudadanas.
Polémica
Como siempre ocurre con las iniciativas de este tipo, no todos están contentos. En este caso, los pilotos del transporte se sienten perjudicados por el teleférico, porque afirman que les quitará trabajo e ingresos.
La solución que han planteado los transportistas es que el Gobierno les ceda la mitad de las acciones del teleférico como compensación, lo que las autoridades han rechazado tajantemente.
Hasta la puesta en marcha de este novedoso sistema y el de los autobuses PumaKatari de la alcaldía paceña, en Bolivia no existía un sistema urbano de transporte público regulado por las autoridades y por ello, históricamente el gremio de los choferes ha tenido un enorme poder a la hora de paralizar ciudades bolivianas en busca de reivindicaciones.

Por ello, y aunque muchos todavía lo ven como una alternativa lúdica para los fines de semana, son muchos los habitantes de La Paz y El Alto que han abrazado la llegada del teleférico como una alternativa para desplazarse sin recurrir a los precarios autobuses públicos.


También es reivindicativa, pero en el buen sentido, otra de las acciones surgidas al calor del nuevo transporte: los jóvenes artistas decidieron llenar los techos con pinturas que simbolizan la identidad paceña para evitar que esos espacios se llenen de publicidad.
Pese a las espectaculares vistas de la ciudad y de la cordillera andina que se despliegan ante los usuarios de las cabinas, los tejados también son parte ineludible del paisaje y los artistas tratan de impedir, con sus coloridas pinturas, que sean tomados para propaganda política.
En el arte de los techos destacan las ideas de la felicidad, la esperanza y la identidad, para mostrar que estos ambientes pueden ser un medio de expresión.
Otra curiosidad es la inaudita vista, desde la línea roja, de los restos de un antiguo accidente en el que un coche se embarrancó colina abajo y quedó encajado en una de las grietas de las laderas.
Además, a diferencia de los teleféricos de otras ciudades, las cabinas del paceño serpentean entre el laberíntico entramado de los edificios, desde cuyas ventanas y balcones muchas personas siguen saludando a los pasajeros, aunque ya hayan pasado meses desde su inauguración.

EFE-Reportajes


 Gabriel 





lunes, 24 de noviembre de 2014


Ancestral
El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, brinda referencias de lo que nuestros ancestros comían. "Aparecieron los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, felinos, serpientes, cantiles (...)".
Pero, como los animales no podían hablar ni adorar a sus Creadores, fueron condenados a que sus carnes fueran trituradas, según la narración de la obra. "Esto significa que el destino de todas esas criaturas era la de servir como alimento humano", refiere el biólogo e historiador Luis Villar Anleu.
En otro pasaje se narra la vez que Hunahpú e Ixbalanqué prendieron fuego para asar pájaros. "Se iban dorando y la grasa y el jugo que de ellos se escapaban despedían el olor más apetitoso", se lee.
En otra parte identifica la pesca en los viajes de Sipakná, quien buscaba peces y cangrejos a la orilla de los ríos. Alude, asimismo, al consumo de aves de corral en la alimentación ancestral. Incluso, perros. "Mesoamérica, antes del siglo XV, tuvo cinco razas de canes: loberro —un cruce de lobo y perro—, maya de nariz corta, tlachichi, xoloitzcuintle y común no especificado", indica Villar Anleu. "Existe evidencia arqueológica de ello y, sin duda, los comían", agrega.
Nuestros ancestros también se alimentaban con carne de venado, cabrito, coche de monte, conejo silvestre, cotuza y tepezcintle, por ejemplo. "No solo comían maíz, frijol, chile, tomate, calabazas y hierbas nativas; en realidad, tenían una dieta rica y variada", apunta el biólogo, quien ha escrito libros que versan sobre la tradición culinaria guatemalteca.
Transformación
Muchas cosas cambiaron tras la llegada de los conquistadores españoles, en 1524, y la gastronomía no escapó de ello.
Los ibéricos, desde el Viejo Continente, trajeron legumbres, verduras, condimentos y frutos propios. También cargaron con ganado bovino, ovino, cabruno y porcino. "Trajeron, además, caña de azúcar, arroz, albahaca, alcaparra, espinaca, hierbabuena y granada, lo cual es herencia árabe", refiere el libro La cocina popular guatemalteca; mitos, hechos y anécdotas (Editorial Universitaria, 2012).
"En la actual Guatemala se hizo una fusión de comida morisca, española y mesoamericana", comenta Villar Anleu. "Esa era la cocina colonial, si así se le quiere llamar".
Desde entonces, el consumo de animales nativos disminuyó gradualmente. Tanto así que las poblaciones urbanas actuales consideran que los platillos de tepezcuintle, iguana, tortuga, culebra o insectos son desagradables. Otros los califican de exóticos. Unos más afirman que son deliciosos.
Hoy, casi solo se comen aves de corral y carne de res y de cerdo, pero en varias regiones del país sobreviven costumbres culinarias como la de preparar iguana en iwaxte —un recado de miltomate, tomate y pepitoria—. De hecho, en Mazatenango, Suchitepéquez, se le considera como un plato tradicional.
También se sirve en San Lorenzo, Suchitepéquez, sobre todo en la feria titular dedicada a la Virgen de Candelaria, cada 2 de febrero, y durante la Patronal, en honor a San Lorenzo Mártir, el 10 de agosto.
El reptil también se consume en Escuintla, Retalhuleu y en comunidades xincas de Jalapa.
En los mercados locales, cada pieza vale entre Q5 y Q15, según el tamaño.
El caldo de carnero es otro plato popular de los pueblos montañosos occidentales, en particular de Huehuetenango, San Marcos y Quetzaltenango.
En el quetzalteco municipio de Concepción Chiquirichapa se cuece la carne con cebolla y sal. Así de sencillo. Esto se consume en fiestas religiosas y familiares.
Un tanto más elaborado es el de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, donde se condimenta con cilantro, hierbabuena, chile, cebolla y achiote, y se complementa con papas. En Tejutla, San Marcos, el carnero se prepara como plato distinguido cada 25 de julio, cuando se celebra el día del apóstol Santiago.
También en San Marcos, pero en San Lorenzo, se conserva la tradición de comer mole, pero no de plátano, sino de conejo. Este es un platillo de origen prehispánico, del pueblo mam. "Los conejos silvestres fueron tan abundantes en su tiempo, por lo que cazarlos y comerlos era normal", dice Villar Anleu. "Durante el siglo XVI se le agregó orégano y olivas verdes, que son herencia hispana", añade.
Pero el legado culinario maya más puro que existe, de acuerdo al historiador, es el tuq'unik pamaxa'n, también llamado patín, que son pescaditos de río secados al sol preparados con tomate, chile y sal, servidos en hoja de cox o de maxa'n.
De Petén y las Verapaces
En Petén hay un amplio menú ancestral que persiste aún en nuestros días. En la lista está la sopa de palmito, cochán asado, empanadas de siquinché, bollos de chaya, caldo de chayuco —hierba mora— y tortillas de ramón mezcladas con guineo majunche. Entre los peces están el blanco, bulé y mojarra, los cuales saben muy bien cuando se les acompaña con frijoles.
En el departamento petenero también se consumen las carnes de venado de cola blanca, iguana, pizote, mapache, armadillo, jabalí, coche de monte, así como las de pavo ocelado, cojolita y faisán.
Los antiguos mayas también comían lagartos y jaguares. "Probablemente los comían asados, con pinol o en caldo", refiere Villar Anleu. "Era comida de la élite; de esa forma —al consumir su carne—, creían que tomaban sus poderes".
Existen, además, referencias del consumo de saraguates por parte de jornaleros que trabajan muy adentro de la selva, no solo en Petén, sino que también en el norte de Huehuetenango y en San Marcos. Los despellejan y los asan. "Esto sucedía hasta hace unos 20 años, aunque puede que ahora se siga haciendo, sobre todo cuando se debe subsistir alejado de la civilización", explica Villar Anleu.
En nuestros días, Petén es conocido por comer tepezcuintle. Dicen que tiene el sabor de la carne de cerdo, "pero mejorada". En algunos comedores de Flores, San Benito o Uaxactún se sirve encebollado, algunas veces acompañado con papas fritas, frijoles y ensalada rusa. Nunca faltan, por supuesto, las tortillas.
La carne de este animal, incluso, la ponen en los tradicionales tamales en lugar de la carne de cerdo o de pollo, tal como sucede en las Verapaces, donde, también, puede ser empleada la carne de ganso, pato o armadillo.
En Alta Verapaz, asimismo, se prepara la sopa de tortuga. Ciertos restaurantes, a escondidas, ofrecen el platillo pese a las restricciones legales existentes. El plato también es parte de la cocina garífuna, por lo que se le encuentra en Izabal.
Entre los xincas, en el oriente guatemalteco, también se acostumbra comer carne de garrobo, culebra, zarigüeya —tacuacín—, coche de monte, armadillo y caldo de venado.
Insectos y culebras
También en el Popol Vuh se menciona la comida a base de insectos, sobre todo del gonón —un abejorro—.
En la actualidad, entre septiembre y octubre, se cazan libélulas migratorias en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Se las comen asadas al comal, doraditas y con tamalitos.
Los zompopos de mayo también son tradicionales. En el mercado de San Juan Sacatepéquez se ofrecen en grandes cantidades, también asados al comal.
En lugares remotos del país aún se comen las serpientes, sobre todo las conocidas como mazacuatas. Su carne, según testimonios, sabe casi a pescado.
Recuperación culinaria
Hoy existen restricciones para la caza de muchos de estos animales, pues están en peligro de extinción. "Se debería impulsar la cocina ancestral, pues es parte de la herencia de los guatemaltecos", dice Villar Anleu, aunque también aclara que debe hacerse de forma controlada. "Lo ideal es que hubiera criaderos certificados; así, se puede rescatar parte de nuestra tradición culinaria sin llegar al exterminio de las especies".
Aportaron información los corresponsales Carlos Paredes, Walfredo Obando, Omar Méndez y Eduardo Sam Chun.
POR ROBERTO VILLALOBOS VIATO / D FONDO

AVESTRUCES Y RANAS
El plato de carne de avestruz se prepara en lugares cercanos al litoral del Pacífico. De hecho, en La Democracia y Siquinalá, Escuintla, hay granjas que se dedican a la estrutiocultura —crianza de esa ave—.
En tanto, en Taxisco, Santa Rosa, se cultivan las ranas toro (Lithobates catesbeianus).
Sus ancas, ofrecidas con pastas y verduras, son consumidas  en los restaurantes chinos, donde, además, convierten el cuero en chicharrón, mientras que la cabeza y tórax los sirven de sopa.

De la Prensa Libre, de Guatemala
Gabriel Panagiosoulis